martes, 11 de julio de 2017

COMENTARIO AL LIBRO “ÉXODO A LAS SIETE ESTACIONES” DEL POETA PERUANO BETHOVEN MEDINA



Por: Lya Naranjo  *

El poeta, lector privilegiado que se transforma en el primer crítico de su propia obra, sabe y conoce, tal vez mejor que los demás seres humanos, el misterio de la creación poética y los insondables laberintos que conducen al poema.
Frente a la hoja en blanco, el poeta espera en silencio que las primeras palabras pueblen ese espacio desolado, que le broten alas, que le salgan manos, que tenga ojos que lo iluminen en el tortuoso Y solitario proceso de la creación.
La palabra poética es cuerpo, ser vivo que respira y habla con todos sus colores, con sus ritmos y matices, con su tempo y su latido, con su aroma y su nostalgia, con su brillo y las correspondencias del mundo y sus objetos y seres. Hay voluntad y hay misterio en lo que compone Bethoven en su obra “EXODO A LAS SIETE ESTACIONES”. Este ejercicio de decir el mundo (como diría el poeta Gonzalo Rojas), tiene como fundamento la palabra y la visión del mundo que ella plasma. Un poema se hace con palabras, escribió Mallarme, y la palabra debe ser, como ya hemos expresado en otras oportunidades, “el vocablo que conmueva” o, en palabras de Luis Antonio de Villena, la “forma que emociona”, es decir, aquella que produce una alteración del ánimo, la cual es provocada por la alegría, la sorpresa, el miedo, la expectación, la impaciencia, el asombro. Y Johannes Pfeiffer, en su ya clásico libro “La Poesía”, nos habla de ese “modo de verdad [que] se ha vuelto realidad en el encanto de la forma.”
Y estas formas que emocionan, estos cuerpos que se palpan, que se huelen, que se miran, que se degustan, que oímos, nos muestran su hermosura (que es la perfección formal y además su desnudez, el misterio, la otra voz, la marginalidad, sea de ésta o de la otra orilla). Y lo hacen para comunicarnos mundos, formas de vida, deseos, fantasmas, lunas interiores, soles para mejor vivir, noches infinitamente soñadas.
“EXODO A LAS SIETE ESTACIONES” nos transporta desde la filigrana de su verso por un viaje existencial que abarca la historia de la humanidad, la conmoción que provocan sus imágenes cuando se plasman en palabras, es decir cuando encarna en su propia sustancia la realidad que nombra, se transforma en algo  mucho más vivo, más esclarecedor y sugerente que lo nombrado.
Bethoven escribe en primera persona, su obra se basa en la magia del número siete; “resultado de la suma de 3 (lo celeste) más 4 (lo terrenal)” con lo cual entabla un diálogo que no es para nosotros una moda, una imitación; sino que responde y corresponde a una necesidad de sentir, vivir y practicar la poesía como una relación amorosa, como un impulso vital, en la que la intertextualidad, lo cultural, la erudición, el refinamiento, la ceremonia, son formas de un diálogo reflexivo y de sentido práctico por excelencia.
Escribe desde los espacios interiores, lo que supone establecer desde ya un punto de partida, nuestro propio mundo-espacio, del cual podamos (yo y los otros), salir a la luz o entrar en la noche; supone situarse en un lugar que tiene como sentido primero, en este caso particular, el descubrimiento de una idea y el objetivo de desarticularla, no sólo a través de la palabra poética sino que, como ya hemos dicho, a través de una actitud de vida.
Además es importante, reiteramos, lo multicultural, que abarca no sólo el diálogo con otros discursos escritos, sino con otros “textos”: las artes plásticas, la música, la escultura, el arte en general. Todo lo que tiene que ver con los sentidos, adquiere en esta poesía un protagonismo fundamental que requiere la complicidad del lector, se le exige su participación y su experiencia, se le nombra incluso, se resuelve en otros, no puede ser un lector pasivo. Por eso pensamos que estos textos pasan largamente la prueba del “placer de la lectura”.
Felicitaciones Beethoven Medina por tu obra poética “ÉXODO A LAS SIETE ESTACIONES” sin duda será un referente en la nueva poesía peruana.
Mucho éxito.


LYA NARANJO. Quito, Ecuador 1948.Doctora en Lengua Española y Literatura, Master en Educación Universitaria. Maestra y poeta, ha logrado en los dos campos distinciones nacionales e internacionales. En junio de este año, mereció “Premio  a la Excelencia Literaria, 2017” por la UHE Unión Hispanomundial de Escritores, en Buenos Aires Argentina.
Ha recibido varios premios literarios:- Premio 'Platero 95' Poesía. Libro español de las NN.UU. Ginebra-Suiza, Premio Nacional de Poesía 'Gabriela Mistral', Primer Premio 'Poesía Inédita' Distrito Metropolitano de Quito, Premio 'La soberanía Ecuatoriana y la Paz', Primer Premio 'Manuela Cañizares' Quito.  Premio 'C.I.E.P.E' Quito.
Ha participado en Congresos nacionales e internacionales de Literatura; Encuentros Internacionales de Poetas: 'En la Mitad del Mundo' Quito, 'En el País de las Nubes' Méjico.

Autora de los poemarios:- 'Poema de la Soledad'[Canto a Nueva York],- 'Tiempo de Colores' y 'Luzombra'

lunes, 20 de febrero de 2017

EL LOCO DEL CARRITO SANGUCHERO


Escribe: Ángel Gavidia

No tengo respuestas por lo tanto no tengo culpables. Sólo tengo preguntas y una suerte de amedrentado sentimiento. Porque Eduardo Glicerio Romero Naupay no es el origen de esta tragedia que nos enluta a todos. Es solo el síntoma.  Si Glicerio hubiera nacido en Suecia, pienso, otro hubiera sido su destino. Pero nació en el Perú.
Hacen algunos años vi como un hombre, sujeto a su carretilla de helados, era arrastrado por un carro municipal. Parecía que hombre y carretilla eran parte del mismo cuerpo. Y quizás era cierto. Sin su instrumento de trabajo, sin la posibilidad de ganarse unos soles para su hogar precario, el hombre simplemente moriría.
Por otro lado, la formalización es una necesidad. De mi casa al hospital donde trabajo hay varias cuadras, muchas de las cuales yo las hago caminando por la pista porque los ambulantes han tomado literalmente las veredas. Todas las mañanas camino toreando carros y charcos. Es claramente un exceso, un abuso. Pero veo la última  foto de Romero Naupay. Está uniformado y atendiendo diligentemente a un comensal. Me parece, mirado desde aquí,  un ambulante tolerable. Y siguiendo al presidente Kuczysnki, quizá, en estos duros años, un poco de ambulantes no está mal.
Refieren los vecinos de Eduardo Glicerio que era un parroquiano común y “buena gante”. Figura en la internet  un figureti con poses de malo a lo “Cara cortada” o algo así, dicen sus compañeros de trabajo que vivía constantemente amenazado por los fiscalizadores de la municipalidad y hasta extorsionado por ellos y que la última vez le intentaron confiscar su carrito sanguchero.  
Esto fue el detonante. 
La gota que rebalsó el vaso de una personalidad anormal con  “aguante” insuficiente para la diaria agresión que significa sobrevivir en las calles de Lima. Y mató a su aparente agresor y luego disparó contra todos. Contra la sociedad en su conjunto. Y a todos nos hirió  poco o mucho.
 El poeta Nicolás Guillen y el cantante Daniel Viglietti  hicieron una canción que dice: Me matan si no trabajo/ y si trabajo me matan. / Siempre me matan, me matan, hay, / siempre me matan .Creo que estos versos  algo o bastante explican la sociedad esquizofrénica (por las órdenes contradictorias que dicta) en la cual vivimos.
Me quedo con la angustiosa sensación  que el loco del carrito sanguchero es un gravísimo síntoma que no podemos  ni debemos obviar.



Trujillo, 19 de febrero del 2017

martes, 17 de enero de 2017

“Sílfides y alucinados”, el nuevo libro de Luis Fernando Quintanilla

Por Bethoven Medina Sánchez





Luis Fernando Quintanilla Lora (Trujillo, 1966) es ya un narrador destacado del norte peruano, por sus libros periodísticos: “Conversaciones con Mister Hyde”, "El primer bonzo trujillano y otras historias insólitas" y su reciente obra de cuentos: “Sílfides y alucinados”, en el cual demuestra investigación y calidad narrativa.

En “Sílfides y alucinados” se da el personaje “Sílfides”, sugiriendo a la fémina que ironiza y cuestiona, mujeres simpáticas/antipáticas como las trató el inglés Alexander Pope. Las sílfides también se registran en “La Tempestad” de William Shakespeare. Y, los protagonistas, “alucinados”, con perfiles de docentes, periodistas y otras profesiones; son fácilmente identificables en Trujillo.
Quintanilla usa muy bien los elementos narrativos y las modernas técnicas mediante las cuales ubica a sus personajes en el espacio-tiempo, definiendo la trama y/o el desenlace.
Entre las técnicas está el racconto con la cual retrocede en el tiempo y recupera anécdotas. Así ocurre en el cuento “Perdido entre sus piernas”, con Patty y su trágica relación con un hombre a quien la comprometieron sin su consentimiento. En “La nostalgia y el fuego”  aparece el director de la Liga Anti-Nostalgia tratando de salvar al  navegante del portal “Qué ha sido de su vida”, con un final de incendio en el sueño. También clasificamos así a “El misterio de la rosa de los vientos”, en donde recrea playas, infancia, colegios, país extranjero y su generación.
El flashback, técnica narrativa de recuerdos breves, es expuesto por el personaje de “Romance en Buenos Aires”, relato ambientado en Argentina, cuyo desenlace es sorprendente, por cuanto el personaje sugerido como mujer, termina siendo un maniquí. Asimismo, “Alma felina” con la  personaje feminista quien cría felinos, con afición cultural, cuestionadora del caos social y su diferentes escenarios hasta llegar al arte y la realidad.
La provocación se da con la técnica del flashforward en el recuento y proyecciones argumentativas al futuro.  Así, en “Se vende felicidad” se encara a las programaciones televisivas y pueriles; a los jóvenes se los motiva. En el cuento “Rubor” ocurre el encuentro amoroso, con el antecedente de la violación a la mujer cuando era niña. En cambio, en  “Escenas de Milet” se da alta provocación, intriga y desencanto, y con fuerte erotismo en algunos párrafos.                                                                                                                     
En la técnica del “Monólogo interior” está la verbalización de los contenidos mentales de los personajes bien caracterizados en “El viejo y la sílfide” con monólogos interiores y paralelos, lo mismo sucede en el cuento “El hijo del viento”, con la caracterización del periodista-estudiante de música- jazz con su perfil de persona culturizada.
Finaliza con la técnica “corriente de la conciencia”, con protagonistas que denotan su subconsciente y el psicoanálisis como se da en “La iluminación de Alvarito Cisneros”, con el argumento de alimentación vegetariana y  libros de autoayuda,  conflictos sociales y asesor espiritual. Así también se evidencia en “De otro mundo”, con el autodenominado profeta de otros mundos, y el encuentro con otros seres. Termina con el cuento testimonio-monólogo intitulado “Las últimas palabras”. Por todo lo analizado, Luis Fernando Quintanilla representa a la mejor narrativa actual de norte del Perú.

lunes, 2 de enero de 2017

LITERATURA LIBERTEÑA DEL 2016


Por Saniel E. Lozano Alvarado


En el año 2016 se publicaron varios libros de poesía, novela, cuento y ensayo, signo de vocación artística, sensibilidad creadora e identificación de los autores con el proceso cultural especialmente de la región, sin que ello signifique que la producción limite su valor a dicho ámbito, sino que trasciende a otros espacios y niveles.
En poesía, Gilberto Alva Castillo, en original e insólita confluencia con Clelia Castillo Ríos, su madre, ambos de Contumazá, publicaron el evocativo y añorante “Caminos del recuerdo”.
Bethoven Medina Sánchez, voz mayor de nuestro parnaso cultural, entregó el trascendente y original “Exodo a las siete estaciones”.
Wellington Castillo Sánchez, intenta retornar a sus raíces telúricas y nativistas, para  recuperar las voces múltiples de su pueblo, traspasadas de evocación, nostalgia y fraternidad, en las páginas de “Huellas de agonía”.
El poeta y promotor cultural, especialmente en el sector juvenil, Manuel Medina Velásquez, en el volumen “Confluencias” reunió toda su producción anterior, constituida por los libros: Religión del agua, Historia universal del caos, Alverón o toda el agua de la noche y Paradisidio, signos de una permanente y ascendente trayectoria creadora.
En Guadalupe, el consagrado poeta y editor Antonio Escobar Mendívez publicó el estupendo libro “Cantar de Cima”, organizado en la antigua, tradicional y persistente estrofa de la décima, en cuyo cultivo el autor es un versado y estupendo creador.
En narración accedimos a las novelas “Dos siglos en la memoria del sueño” y “Señor Cioran”, de Juan Félix Cortés y Luis Eduardo García, respectivamente. El sullanense Cortés, infatigable promotor cultural, suma este volumen a una encomiable producción literaria.  Su flamante novela se ambienta en el norte del país, especialmente en sus ancestros piuranos. Luis Eduardo García, por su parte, distinguido periodista cultural, poeta, ensayista, crítico y profesor universitario, también piurano afincado en nuestra ciudad, desarrolla un tema revolucionario protagonizado por los jóvenes idealistas de las décadas del 80 y 90 en nuestro país.
En cuento, Bruno Cépeda Ruiz publicó “A la sombra de Afrodita”, conjunto de relatos que exploran diversos aspectos de la sexualidad juvenil en la alborada de los sentimientos afectivos y románticos.
En ensayo registramos “Nelly Fonseca Recavarren: la ilustre olvidada”, combinación de biografía, comentario y antología de la importante poetisa pacasmayina, realizado por el infatigable y fecundo Blasco Bazán Vera.
También Eduardo González Viaña presentó “El Trujillo de Vallejo”, cuyo contenido propiamente no corresponde al respectivo enunciado, porque más es una compilación de textos ya difundidos anteriormente por otros autores.
Con tono y actitud más confesionales, el médico y escritor Ramiro Mendoza Sánchez publicó sus memorias en “Aventuras del número ocho”, mientras que el poeta y maestro César Adolfo Alva Lescano entregó “Mis memorias: confesiones testimoniales”.

Concluimos este recuento con “Plumas y palabras de la libertad: aporte de la Universidad Nacional de Trujillo a la literatura peruana”, de SELA, así como con el original, reflexivo y explorador “El arte y un sentimiento trágico de la vida”, del ensayista y poeta Luis Guerrero Díaz.

martes, 27 de diciembre de 2016

EL LUGAR QUE NO CONOCES



(¿Existe una política cultural regional?)
Por Guillermo Rebaza Jara

Hace unos días se inauguró, por todo lo alto, en el Centro Cultural Constante Traverso, la ya célebre muestra “Cuando la gráfica es amarga” del artista Álvaro Portales. Es la misma exposición que fuera CENSURADA por el señor David Calderón, director de la Casa de la Identidad Regional.

Lejos de las patéticas excusas que ofreció, vale preguntarse qué razones de fondo llevaron a este funcionario a tomar esta medida. Nadie lo sabe, quizá nunca se sepa, pero en cualquier caso esa infame decisión forma parte ya de una extensa lista de agravios colectivos perpetrados desde el poder, y que, en este caso, ofende precisamente aquellos valores que destacan nítidamente en la obra de Portales: memoria, dignidad, resistencia. Y también humor negro.

Pero si alguna lástima provoca esa visión profundamente reaccionaria de las altas instancias del gobierno regional –pues finalmente desde arriba se permitió tan descarada censura–, igual o mayor preocupación debiera despertar en la ciudadanía la situación en que se encuentra ese histórico inmueble, otrora conocido como “Centro Viejo”. Veamos.

El año 2010 el Gobierno Regional de La Libertad y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) suscribieron un Convenio de Asistencia Técnica denominado “Proyecto 0058325-Centro Viejo – Casa de la Identidad Regional de La Libertad”. Posteriormente, el año 2013, se formuló el proyecto “Implementación de los Servicios Turísticos de Observación e Interpretación de la Cultura Liberteña en la Casa de la Identidad Regional” (código SNIP 263547).

Más allá de formalismos, que se manejan en ciertas instancias del Estado, el objetivo fundamental consistía en ofrecer a la comunidad un gran espacio físico que exponga los procesos de evolución de las comunidades de esta región, desde sus orígenes hasta nuestros días, constituyéndose pues en un magnífico lugar de encuentro, convivencia y reflexión hacia el Bicentenario de la República. Un museo, vamos. Pero un museo vivo, interactivo, con los últimos avances de la tecnología, al mejor estilo de los que tiene Lambayeque, para no ir a Ecuador o Colombia, que lejos nos quedan. Por ahora, estimado lector, ese lugar no existe.

En efecto, seis años después, nada de aquello se ha hecho. A duras penas se ha restaurado esta casona –y mal–. Los pisos lucen chirriante porcelanato y, por increíble que parezca, no hay baños donde el respetable acuda a hacer sus necesidades. Y desde su repentina inauguración, hace unos dos años, la Casa de la Identidad Regional se está usando para actividades que no están necesariamente dentro de sus fines. La mayoría de eventos programados son, hay que decirlo, mediocres (no todos, por cierto), y evidencian un manejo errático y distante de la visión que propuso el proyecto original, donde intervino un equipo profesional del más alto nivel.

Así estamos con esta iniciativa que un día fue. En nada, o casi en nada. Y hasta el momento no sabemos qué esperan los consejeros regionales para pedir cuentas al responsable de este proyecto, que, demostrado está, le da por meter su cuchara donde no debe ni sabe. Hace rato que debería estar en su casa y en ayuno, a ver si algo va aprendiendo de gestión cultural.


T/20/12/2016

sábado, 24 de diciembre de 2016

Florilegio del Pesebre en la Literatura Regional de La Libertad



Selección: Saniel E. Lozano Alvarado

En estas fiestas de amor y fraternidad ante el hecho universal de las efemérides por el nacimiento de Jesús, con el anhelo y la esperanza de que desaparezcan las injusticias, el hambre, la violencia, la desocupación, el abandono, la incomprensión, llego ante ustedes con el mensaje sin fronteras de la poesía, plasmada a través del tiempo por un grupo de poetas liberteños incluidos varios escritores nacidos en otros lugares, que se asimilaron y acogieron al regazo entrañable de esta región.

Un abrazo fraterno y los deseos de un año pletórico de realizaciones nobles y superiores.






NAVIDAD

Erasmo Alayo (Santiago de Chuco).


Faro
que encendemos
una sola noche.

Dios no vendrá…

Somos un mundo perdido




                NAVIDAD

César Adolfo Alva Lescano (San Benito, Cascas)

Corren los tiempos y las edades
devorando los días y los años,
alternan dolorosos desengaños
en el duro vivir de los mortales.

Una luz aparece en el oriente
que abraza feliz la faz terrena,
es la evangélica grandiosa nueva
que alienta el alma del ser viviente.

Emmanuel en la tierra se le aclama
en el mes del año que termina
despertando alegría y esperanza;

Simboliza el esperado nacimiento
reviviendo el suceso venturoso
que repiten los siglos de la infancia
.





    
          NAVIDAD

            Antonio Escobar Mendívez (Guadalupe)
        
Estrellita de Belén
alúmbranos con Jesús
con el brillo de su luz
y su grandeza también.
Jesús es el dulce Edén,
la Navidad en el hogar
que nos permite abrazar
al hermano y al amigo
con la dulzura del trigo
y el rumor de nuestro mar.

                         


NAVIDADES DE MI TIERRA

Aufredi Calderón Infantes (Otuzco)

Navidades de mi tierra
sin juguetes ni champaña
sólo el cielo como araña
resplandeciendo a la tierra

Los cantos de los pastores
en casa de Margarita
anuncian que allí es la cita
de Jesús con las pastoras

Nuestra única esperanza
nuestro Niño Manuelito
nuestro único regalito
nuestra canción de esperanza

Así son las noches buenas
sin regalos ni juguetes
Papa Noel y sus paquetes
no llegan a las tierras buenas

Así son las navidades
de los niños del Perú:
Flor de Dios ven al Perú
en todas sus navidades.
    






           XXIV

 Marco Antonio Corcuera (Contumazá)
                      
¡Los cholos en la noche navideña
hacen que el niño entreabra sus ojillos,
y escuche los curiosos estribillos,
y lo que vé, parece que lo sueña!

Es el viejo barbudo el que se adueña
de todo el escenario, con sus pillos,
traviesos gestos, entre los tonillos
de caja y flauta, que maestro enseña.

Y es, entonces, la danza que se empeña
en lucir sus atuendos y sus brillos
para llevar aplausos a su peña.

Mientras las chinas cogen sus cintillos
bordando danzas que las embeleña
y las cerca en concéntricos anillos.








¿NAVIDAD, DÓNDE ESTÁS?
                               
                                          Juan Félix Cortés Espinoza (Sullana)

20 de Diciembre:
Las campanas de mi casa
dicen sí dicen no
dónde estará mi ampay
que no lo puedo olvidar.

22 de Diciembre:
Las ventanas de mi casa
dicen sí dicen no
dónde estará el pajarito
que no pudo volar.

24 de Diciembre:
Las horas de mi cuarto
dicen sí dicen no
dónde estará el zapato viejo
que no lo puede alcanzar.

25 de Diciembre
En la celda del cuartelero
dice sí dice no
no entiendo nada
por qué llora mamá.


          
            



YO TENIA UNA NAVIDAD…

                          Jorge Díaz Herrera (Cajamarca)

Yo tenía una navidad con hermanitos,
con cartas en el cielo,
con vecinos buenos…
Mi corazón corría abriéndose de brazos por tus ojos,
por tus manos,
por nuestro nacimiento.
Sin embargo todo se fue poniendo como un campo de
                                                        /yerba que se seca.
Yo tenía una navidad con hermanitos…
El mundo se terminaba en la esquina;
pero hasta ahí la alegría no subía de precio y se la
                                                       /regalaba.
Yo no sabía de los niños incrédulos.
Yo no sabía que el cartero de Dios se olvidaba de las
                                                      / puertas.
¿Recuerdas que yo era alegre como un pajarito?
Pero tenía que ponerse grande el barrio,
el campo,
el parque…
También el cielo tenía que ponerse más alto,
más lejos,
para que yo tuviera navidades de niños olvidados,
de niños que no tienen nada,
ni amor siquiera.







EL NIÑO MANUELITO

Saniel E. Lozano Alvarado (Salpo, Otuzo)
                      
Entre los musgos y shayapes
de su nacimiento,
el Niño Manuelito
mira divertido y contento:
los animales del pesebre,
las luces de colores,
la estrella de Belén,
los pastores del Perú…

Aunque el Niño no puede probar
ni los riquísimos panteones,
ni el chocolate caliente,
ni las deliciosas golosinas,
El dice que está bien
que los cristianos gocen
que en el Perú todos se abracen
y que la paz viva en los corazones.





PEQUEÑOS BOSQUEJOS
PARA FUTURAS ESTACIONES

Carlos Sánchez Vega (Cartavio)

          I
En esta navidad
los niños
querrán jugar
con fusiles eléctricos.
Vestidos de soldados
dibujarán
el rostro de la guerra
pintando
de rojo el universo.

Cuidado!

Los pequeños
terminarán
(jugando)
     con BOMBAS
de
    plástico.




CORAZÓN DE DIOS NIÑO

                                                        Dina Sánchez Baca (Trujillo)
           
Era una senda blanca,
era una senda limpia
con rastrojos de estrellas
iluminando el alma.

En silencio el silencio
se esparcía en el alba
y el Dios niño quedóse
contemplando una malva.

Tanta planta a sus plantas
y en las ramas, los nidos,
aquietando los sueños
se quedaron dormidos.
Corazón de Dios niño
hecho cruz de luceros,
cómo añoran los campos
tus pasitos ligeros.




NIÑITO JESUS

Luis Valle Goicochea (La Soledad, Pataz)

NIÑITO Jesús
te doy un aviso,
y sea en secreto
y muy despacito:
mi mamá te está
cosiendo un vestido,
con orla dorada
de linón blanquísimo,
como para ti
niño lindo, lindo.
Y Clarita teje
blancos zapatitos
que son para ti,
ella me lo ha dicho.

Yo, ¿qué te regalo?
¿Quieres un pollito?




LA NATIVIDAD

                                                José Watanabe Varas (Laredo, Trujillo)


Esta es tu patria, hijo mío,
un establo donde tu madre
                       ya duerme
de regreso a nuestra especie:
                            hasta ahora
ella era un animal mítico: el vientre
                           avanzado
                           y habitado
por Ti, entonces voraz nonato,
que le consumías hasta los huesos.

Soy un hombre añoso, he visto
todo. Sin embargo,
me sobrecoge mirarte, mi recién nacido:
                       a pesar de las madres
todo niño abandonado
sobre la vastedad de una tierra callada.

Tu madre,
muchacha todavía sorprendida
            por Ti, no cantó
una canción de cuna. Mirándote
solo murmuró inacabablemente:
            es espantoso esperar de Él
                            lo que esperan.





              


                                                                       Bethoven Medina Sánchez (Trujillo)

                                                                             
                                                                                  A la memoria de mamá Mercedes
                                                          
                                                                    

Otra vez metido en la botella de mi sombra -madre¬-
la navidad con pasos y tacos monocordes, garúas desplomándose.

El año es un árbol ahogándose desesperado en mi garganta
cántaro irresistible
por la perezosa anciana desde una guitarra.

Volteo la página al tiempo como a un bacalao abierto.

Mi lápiz pie de venado cae endeble
en lontananza del vacío acorralado, quebrado piar
como yo, recuerdas?
en el muelle frente al mar que es la vida
circundado prisma manuable/ deambulante pez en tu corazón,
resbalándome en tus venas.

La navidad es una Srta. que se olvidó el N° telefónico
para llamarme comiendo zanahorias con los conejos,
(me rondas las 24 del 24)

Despiertas la soledad y la espantas con los pollos
su rostro de madera de la que hiciste mi cartilla
para este diciembre sin cuerpo.

Francamente, me acuerdo de mi muerte, viajando pensativo,
y entre hortensias se estira el pabilo de mi infancia.

Construías la estrella para la ventana
y nunca llegaron los reyes magos, ni barcos a mi puerto.

Ya no esperas las notas del colegio que borraste llorando
alegre y de pie sobre tu corazón
y tengo ganas de llorar y salir a caminar sin rumbo
porque el hombre ha perdido su rosa marítima
y con tus cantos no deshojas el cielo.

Tengo pálidos años, L.E. 7572491, universitario, ex alumno tuyo
que mantiene tu fotografía sonriente
rumor de las esteras llamando a pájaros sin especie
la casa de adobe tierno temblor
nuestras ventanas abiertas manos de niños que lloran.

Es Navidad
la vida, entonces, es una carta indeseada bajo la almohada
en tanto diciembre -como un tren- pasa interrumpiendo latidos
tus ojos y su mirar dan golpecitos a mis huesos de yeso.

Jesús debe buscar el trompo extraviado en juego callejero
son las 5.57 pm. hoja de palmera
y saldré a prolongar tus consejos en esta caracola apagada de
la tarde.






                 NAVIDAD
                       Róger Lázaro Ynca (Trujillo)

Ojalá esta vez
que nazca
el Hijo del Hombre
el único pesebre
sea
esta hoja en blanco.














     EL NACIMIENTO

                                                                          Aída Vidal Arias (Pataz)

Con flores, césped y musgo,
mil figuritas de yeso,
muselina, gasa y junetos,
mamita armó un nacimiento.

Bajo un cielo azulino
se extiende verdes llanuras
y en la falda de los cerros
se recuestan las casucas.

Pastores con sus corderos
llegando al portal se ven,
y allá, cerquita, las luces
de las casas de Belén.

Hay quebradas y lagunas,
ríos, valles y montañas,
bosques de verdes palmeras
y palacios y cabañas.

En la puerta del pesebre
se ve un vivo resplandor;
es la estrella que nos dice
que allí nació el  Salvador.

Y Dulce y Divino Niño,
en su camita de paja,
sonríe y es su sonrisa
como un rayo de esperanza.

José y la Virgen lo miran
inmóviles y en suspenso,
mientras la mula y el buey
le dan calor con su aliento.

Y sobre sendos camellos
por tortuosos caminos
vienen los tres Reyes Magos
trayendo dones al Niño.




                 NAVIDAD

                                                               Gerardo de Gracia (Santiago de Chuco)

Navidad,
vienes de nuevo ahora, cuando
Yo ya soy un hombre;
Cuando el sol se va quitando
de mi vida,
porque ya es tarde;
Cuando la sombra ha roto
la ilusión
de la leyenda y la fantasía.
Te hubiese querido ayer
con la primera luz que encendían
los zorzales;
cuando jugaba en mi alma
un niño;
cuando todo era fiesta;
cuando el mundo tenía el color
de las espigas
y por la porfiada fragancia
de las madrugadas.
Yo no te vi jamás junto
a mí
o tal vez tú no quisiste encontrarte
conmigo
por temor a que pudiera pedirte
muchísimos regalos.
En cambio, yo sí hubiese querido
mostrarte
Mi único juguete armado con carretes
de hilo.
Mamá me ha contado mucho de ti:
de tus atavíos,
de tus luces mágicas,
de tu ramo de trinos junto
a la farola
de una luna llena.
Navidad,
por eso quiero que vuelvas
trayéndome la luz que negaste
a mi infancia.
Y trayéndome también,
al finar este año,
un recado de amor para tantos
otros niños
que no tienen a nadie.
No tardes, Navidad.
Mi ser es un zagal que extravió
su flautín
y llora al no encontrarlo.