Por Saniel E. Lozano Alvarado
En el año 2016 se publicaron varios libros de poesía, novela,
cuento y ensayo, signo de vocación artística, sensibilidad creadora e identificación
de los autores con el proceso cultural especialmente de la región, sin que ello
signifique que la producción limite su valor a dicho ámbito, sino que
trasciende a otros espacios y niveles.
En poesía, Gilberto Alva Castillo, en original e insólita
confluencia con Clelia Castillo Ríos, su madre, ambos de Contumazá, publicaron
el evocativo y añorante “Caminos del recuerdo”.
Bethoven Medina Sánchez, voz mayor de nuestro parnaso
cultural, entregó el trascendente y original “Exodo a las siete estaciones”.
Wellington Castillo Sánchez, intenta retornar a sus raíces
telúricas y nativistas, para recuperar las
voces múltiples de su pueblo, traspasadas de evocación, nostalgia y
fraternidad, en las páginas de “Huellas de agonía”.
El poeta y promotor cultural, especialmente en el sector
juvenil, Manuel Medina Velásquez, en el volumen “Confluencias” reunió toda su
producción anterior, constituida por los libros: Religión del agua, Historia
universal del caos, Alverón o toda el agua de la noche y Paradisidio, signos de
una permanente y ascendente trayectoria creadora.
En Guadalupe, el consagrado poeta y editor Antonio Escobar
Mendívez publicó el estupendo libro “Cantar de Cima”, organizado en la antigua,
tradicional y persistente estrofa de la décima, en cuyo cultivo el autor es un
versado y estupendo creador.
En narración accedimos a las novelas “Dos siglos en la
memoria del sueño” y “Señor Cioran”, de Juan Félix Cortés y Luis Eduardo
García, respectivamente. El sullanense Cortés, infatigable promotor cultural,
suma este volumen a una encomiable producción literaria. Su flamante novela se ambienta en el norte del
país, especialmente en sus ancestros piuranos. Luis Eduardo García, por su
parte, distinguido periodista cultural, poeta, ensayista, crítico y profesor
universitario, también piurano afincado en nuestra ciudad, desarrolla un tema
revolucionario protagonizado por los jóvenes idealistas de las décadas del 80 y
90 en nuestro país.
En cuento, Bruno Cépeda Ruiz publicó “A la sombra de
Afrodita”, conjunto de relatos que exploran diversos aspectos de la sexualidad
juvenil en la alborada de los sentimientos afectivos y románticos.
En ensayo registramos “Nelly Fonseca Recavarren: la ilustre
olvidada”, combinación de biografía, comentario y antología de la importante
poetisa pacasmayina, realizado por el infatigable y fecundo Blasco Bazán Vera.
También Eduardo González Viaña presentó “El Trujillo de
Vallejo”, cuyo contenido propiamente no corresponde al respectivo enunciado,
porque más es una compilación de textos ya difundidos anteriormente por otros autores.
Con tono y actitud más confesionales, el médico y escritor
Ramiro Mendoza Sánchez publicó sus memorias en “Aventuras del número ocho”,
mientras que el poeta y maestro César Adolfo Alva Lescano entregó “Mis
memorias: confesiones testimoniales”.
Concluimos este recuento con “Plumas y palabras de la
libertad: aporte de la Universidad Nacional de Trujillo a la literatura
peruana”, de SELA, así como con el original, reflexivo y explorador “El arte y
un sentimiento trágico de la vida”, del ensayista y poeta Luis Guerrero Díaz.
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