lunes, 2 de enero de 2017

LITERATURA LIBERTEÑA DEL 2016


Por Saniel E. Lozano Alvarado


En el año 2016 se publicaron varios libros de poesía, novela, cuento y ensayo, signo de vocación artística, sensibilidad creadora e identificación de los autores con el proceso cultural especialmente de la región, sin que ello signifique que la producción limite su valor a dicho ámbito, sino que trasciende a otros espacios y niveles.
En poesía, Gilberto Alva Castillo, en original e insólita confluencia con Clelia Castillo Ríos, su madre, ambos de Contumazá, publicaron el evocativo y añorante “Caminos del recuerdo”.
Bethoven Medina Sánchez, voz mayor de nuestro parnaso cultural, entregó el trascendente y original “Exodo a las siete estaciones”.
Wellington Castillo Sánchez, intenta retornar a sus raíces telúricas y nativistas, para  recuperar las voces múltiples de su pueblo, traspasadas de evocación, nostalgia y fraternidad, en las páginas de “Huellas de agonía”.
El poeta y promotor cultural, especialmente en el sector juvenil, Manuel Medina Velásquez, en el volumen “Confluencias” reunió toda su producción anterior, constituida por los libros: Religión del agua, Historia universal del caos, Alverón o toda el agua de la noche y Paradisidio, signos de una permanente y ascendente trayectoria creadora.
En Guadalupe, el consagrado poeta y editor Antonio Escobar Mendívez publicó el estupendo libro “Cantar de Cima”, organizado en la antigua, tradicional y persistente estrofa de la décima, en cuyo cultivo el autor es un versado y estupendo creador.
En narración accedimos a las novelas “Dos siglos en la memoria del sueño” y “Señor Cioran”, de Juan Félix Cortés y Luis Eduardo García, respectivamente. El sullanense Cortés, infatigable promotor cultural, suma este volumen a una encomiable producción literaria.  Su flamante novela se ambienta en el norte del país, especialmente en sus ancestros piuranos. Luis Eduardo García, por su parte, distinguido periodista cultural, poeta, ensayista, crítico y profesor universitario, también piurano afincado en nuestra ciudad, desarrolla un tema revolucionario protagonizado por los jóvenes idealistas de las décadas del 80 y 90 en nuestro país.
En cuento, Bruno Cépeda Ruiz publicó “A la sombra de Afrodita”, conjunto de relatos que exploran diversos aspectos de la sexualidad juvenil en la alborada de los sentimientos afectivos y románticos.
En ensayo registramos “Nelly Fonseca Recavarren: la ilustre olvidada”, combinación de biografía, comentario y antología de la importante poetisa pacasmayina, realizado por el infatigable y fecundo Blasco Bazán Vera.
También Eduardo González Viaña presentó “El Trujillo de Vallejo”, cuyo contenido propiamente no corresponde al respectivo enunciado, porque más es una compilación de textos ya difundidos anteriormente por otros autores.
Con tono y actitud más confesionales, el médico y escritor Ramiro Mendoza Sánchez publicó sus memorias en “Aventuras del número ocho”, mientras que el poeta y maestro César Adolfo Alva Lescano entregó “Mis memorias: confesiones testimoniales”.

Concluimos este recuento con “Plumas y palabras de la libertad: aporte de la Universidad Nacional de Trujillo a la literatura peruana”, de SELA, así como con el original, reflexivo y explorador “El arte y un sentimiento trágico de la vida”, del ensayista y poeta Luis Guerrero Díaz.

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