Por Bethoven Medina Sánchez
Luis Fernando Quintanilla Lora
(Trujillo, 1966) es ya un narrador destacado del norte peruano, por sus libros periodísticos:
“Conversaciones con Mister Hyde”, "El primer bonzo trujillano y otras
historias insólitas" y su reciente obra de cuentos: “Sílfides y
alucinados”, en el cual demuestra investigación y calidad narrativa.
En “Sílfides y
alucinados” se da el personaje “Sílfides”, sugiriendo a la fémina que ironiza y
cuestiona, mujeres simpáticas/antipáticas como las trató el inglés Alexander
Pope. Las sílfides también se registran en “La Tempestad” de William Shakespeare. Y, los
protagonistas, “alucinados”, con perfiles de docentes, periodistas y otras
profesiones; son fácilmente identificables en Trujillo.
Quintanilla usa
muy bien los elementos narrativos y las modernas técnicas mediante las cuales
ubica a sus personajes en el espacio-tiempo, definiendo la trama y/o el
desenlace.
Entre las técnicas está el racconto con la cual retrocede en el
tiempo y recupera anécdotas. Así ocurre en el cuento “Perdido entre sus
piernas”, con Patty y su trágica relación con un hombre a quien la comprometieron
sin su consentimiento. En “La nostalgia y el fuego” aparece el director de la Liga Anti-Nostalgia tratando
de salvar al navegante del portal “Qué ha
sido de su vida”, con un final de incendio en el sueño. También clasificamos
así a “El misterio de la rosa de los vientos”, en donde recrea playas, infancia,
colegios, país extranjero y su generación.
El flashback, técnica narrativa de recuerdos breves, es expuesto por el
personaje de “Romance en Buenos Aires”, relato ambientado en Argentina, cuyo desenlace
es sorprendente, por cuanto el personaje sugerido como mujer, termina siendo un
maniquí. Asimismo, “Alma felina” con la personaje feminista quien cría felinos, con
afición cultural, cuestionadora del caos social y su diferentes escenarios
hasta llegar al arte y la realidad.
La provocación se da con la técnica
del flashforward en el recuento y proyecciones argumentativas al futuro. Así, en “Se vende felicidad” se encara a las
programaciones televisivas y pueriles; a los jóvenes se los motiva. En el
cuento “Rubor” ocurre el encuentro amoroso, con el antecedente de la violación a
la mujer cuando era niña. En cambio, en “Escenas
de Milet” se da alta provocación, intriga y desencanto, y con fuerte erotismo
en algunos párrafos.
En la técnica del “Monólogo interior”
está la verbalización de los contenidos mentales de los personajes bien
caracterizados en “El viejo y la sílfide” con monólogos interiores y paralelos,
lo mismo sucede en el cuento “El hijo del viento”, con la caracterización del periodista-estudiante
de música- jazz con su perfil de persona culturizada.
Finaliza con la técnica “corriente
de la conciencia”, con protagonistas que denotan su subconsciente y el
psicoanálisis como se da en “La iluminación de Alvarito Cisneros”, con el argumento
de alimentación vegetariana y libros de
autoayuda, conflictos sociales y asesor
espiritual. Así también se evidencia en “De otro mundo”, con el autodenominado
profeta de otros mundos, y el encuentro con otros seres. Termina con el cuento
testimonio-monólogo intitulado “Las últimas palabras”. Por todo lo analizado,
Luis Fernando Quintanilla representa a la mejor narrativa actual de norte del
Perú.

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