martes, 17 de enero de 2017

“Sílfides y alucinados”, el nuevo libro de Luis Fernando Quintanilla

Por Bethoven Medina Sánchez





Luis Fernando Quintanilla Lora (Trujillo, 1966) es ya un narrador destacado del norte peruano, por sus libros periodísticos: “Conversaciones con Mister Hyde”, "El primer bonzo trujillano y otras historias insólitas" y su reciente obra de cuentos: “Sílfides y alucinados”, en el cual demuestra investigación y calidad narrativa.

En “Sílfides y alucinados” se da el personaje “Sílfides”, sugiriendo a la fémina que ironiza y cuestiona, mujeres simpáticas/antipáticas como las trató el inglés Alexander Pope. Las sílfides también se registran en “La Tempestad” de William Shakespeare. Y, los protagonistas, “alucinados”, con perfiles de docentes, periodistas y otras profesiones; son fácilmente identificables en Trujillo.
Quintanilla usa muy bien los elementos narrativos y las modernas técnicas mediante las cuales ubica a sus personajes en el espacio-tiempo, definiendo la trama y/o el desenlace.
Entre las técnicas está el racconto con la cual retrocede en el tiempo y recupera anécdotas. Así ocurre en el cuento “Perdido entre sus piernas”, con Patty y su trágica relación con un hombre a quien la comprometieron sin su consentimiento. En “La nostalgia y el fuego”  aparece el director de la Liga Anti-Nostalgia tratando de salvar al  navegante del portal “Qué ha sido de su vida”, con un final de incendio en el sueño. También clasificamos así a “El misterio de la rosa de los vientos”, en donde recrea playas, infancia, colegios, país extranjero y su generación.
El flashback, técnica narrativa de recuerdos breves, es expuesto por el personaje de “Romance en Buenos Aires”, relato ambientado en Argentina, cuyo desenlace es sorprendente, por cuanto el personaje sugerido como mujer, termina siendo un maniquí. Asimismo, “Alma felina” con la  personaje feminista quien cría felinos, con afición cultural, cuestionadora del caos social y su diferentes escenarios hasta llegar al arte y la realidad.
La provocación se da con la técnica del flashforward en el recuento y proyecciones argumentativas al futuro.  Así, en “Se vende felicidad” se encara a las programaciones televisivas y pueriles; a los jóvenes se los motiva. En el cuento “Rubor” ocurre el encuentro amoroso, con el antecedente de la violación a la mujer cuando era niña. En cambio, en  “Escenas de Milet” se da alta provocación, intriga y desencanto, y con fuerte erotismo en algunos párrafos.                                                                                                                     
En la técnica del “Monólogo interior” está la verbalización de los contenidos mentales de los personajes bien caracterizados en “El viejo y la sílfide” con monólogos interiores y paralelos, lo mismo sucede en el cuento “El hijo del viento”, con la caracterización del periodista-estudiante de música- jazz con su perfil de persona culturizada.
Finaliza con la técnica “corriente de la conciencia”, con protagonistas que denotan su subconsciente y el psicoanálisis como se da en “La iluminación de Alvarito Cisneros”, con el argumento de alimentación vegetariana y  libros de autoayuda,  conflictos sociales y asesor espiritual. Así también se evidencia en “De otro mundo”, con el autodenominado profeta de otros mundos, y el encuentro con otros seres. Termina con el cuento testimonio-monólogo intitulado “Las últimas palabras”. Por todo lo analizado, Luis Fernando Quintanilla representa a la mejor narrativa actual de norte del Perú.

lunes, 2 de enero de 2017

LITERATURA LIBERTEÑA DEL 2016


Por Saniel E. Lozano Alvarado


En el año 2016 se publicaron varios libros de poesía, novela, cuento y ensayo, signo de vocación artística, sensibilidad creadora e identificación de los autores con el proceso cultural especialmente de la región, sin que ello signifique que la producción limite su valor a dicho ámbito, sino que trasciende a otros espacios y niveles.
En poesía, Gilberto Alva Castillo, en original e insólita confluencia con Clelia Castillo Ríos, su madre, ambos de Contumazá, publicaron el evocativo y añorante “Caminos del recuerdo”.
Bethoven Medina Sánchez, voz mayor de nuestro parnaso cultural, entregó el trascendente y original “Exodo a las siete estaciones”.
Wellington Castillo Sánchez, intenta retornar a sus raíces telúricas y nativistas, para  recuperar las voces múltiples de su pueblo, traspasadas de evocación, nostalgia y fraternidad, en las páginas de “Huellas de agonía”.
El poeta y promotor cultural, especialmente en el sector juvenil, Manuel Medina Velásquez, en el volumen “Confluencias” reunió toda su producción anterior, constituida por los libros: Religión del agua, Historia universal del caos, Alverón o toda el agua de la noche y Paradisidio, signos de una permanente y ascendente trayectoria creadora.
En Guadalupe, el consagrado poeta y editor Antonio Escobar Mendívez publicó el estupendo libro “Cantar de Cima”, organizado en la antigua, tradicional y persistente estrofa de la décima, en cuyo cultivo el autor es un versado y estupendo creador.
En narración accedimos a las novelas “Dos siglos en la memoria del sueño” y “Señor Cioran”, de Juan Félix Cortés y Luis Eduardo García, respectivamente. El sullanense Cortés, infatigable promotor cultural, suma este volumen a una encomiable producción literaria.  Su flamante novela se ambienta en el norte del país, especialmente en sus ancestros piuranos. Luis Eduardo García, por su parte, distinguido periodista cultural, poeta, ensayista, crítico y profesor universitario, también piurano afincado en nuestra ciudad, desarrolla un tema revolucionario protagonizado por los jóvenes idealistas de las décadas del 80 y 90 en nuestro país.
En cuento, Bruno Cépeda Ruiz publicó “A la sombra de Afrodita”, conjunto de relatos que exploran diversos aspectos de la sexualidad juvenil en la alborada de los sentimientos afectivos y románticos.
En ensayo registramos “Nelly Fonseca Recavarren: la ilustre olvidada”, combinación de biografía, comentario y antología de la importante poetisa pacasmayina, realizado por el infatigable y fecundo Blasco Bazán Vera.
También Eduardo González Viaña presentó “El Trujillo de Vallejo”, cuyo contenido propiamente no corresponde al respectivo enunciado, porque más es una compilación de textos ya difundidos anteriormente por otros autores.
Con tono y actitud más confesionales, el médico y escritor Ramiro Mendoza Sánchez publicó sus memorias en “Aventuras del número ocho”, mientras que el poeta y maestro César Adolfo Alva Lescano entregó “Mis memorias: confesiones testimoniales”.

Concluimos este recuento con “Plumas y palabras de la libertad: aporte de la Universidad Nacional de Trujillo a la literatura peruana”, de SELA, así como con el original, reflexivo y explorador “El arte y un sentimiento trágico de la vida”, del ensayista y poeta Luis Guerrero Díaz.