sábado, 24 de diciembre de 2016

Florilegio del Pesebre en la Literatura Regional de La Libertad



Selección: Saniel E. Lozano Alvarado

En estas fiestas de amor y fraternidad ante el hecho universal de las efemérides por el nacimiento de Jesús, con el anhelo y la esperanza de que desaparezcan las injusticias, el hambre, la violencia, la desocupación, el abandono, la incomprensión, llego ante ustedes con el mensaje sin fronteras de la poesía, plasmada a través del tiempo por un grupo de poetas liberteños incluidos varios escritores nacidos en otros lugares, que se asimilaron y acogieron al regazo entrañable de esta región.

Un abrazo fraterno y los deseos de un año pletórico de realizaciones nobles y superiores.






NAVIDAD

Erasmo Alayo (Santiago de Chuco).


Faro
que encendemos
una sola noche.

Dios no vendrá…

Somos un mundo perdido




                NAVIDAD

César Adolfo Alva Lescano (San Benito, Cascas)

Corren los tiempos y las edades
devorando los días y los años,
alternan dolorosos desengaños
en el duro vivir de los mortales.

Una luz aparece en el oriente
que abraza feliz la faz terrena,
es la evangélica grandiosa nueva
que alienta el alma del ser viviente.

Emmanuel en la tierra se le aclama
en el mes del año que termina
despertando alegría y esperanza;

Simboliza el esperado nacimiento
reviviendo el suceso venturoso
que repiten los siglos de la infancia
.





    
          NAVIDAD

            Antonio Escobar Mendívez (Guadalupe)
        
Estrellita de Belén
alúmbranos con Jesús
con el brillo de su luz
y su grandeza también.
Jesús es el dulce Edén,
la Navidad en el hogar
que nos permite abrazar
al hermano y al amigo
con la dulzura del trigo
y el rumor de nuestro mar.

                         


NAVIDADES DE MI TIERRA

Aufredi Calderón Infantes (Otuzco)

Navidades de mi tierra
sin juguetes ni champaña
sólo el cielo como araña
resplandeciendo a la tierra

Los cantos de los pastores
en casa de Margarita
anuncian que allí es la cita
de Jesús con las pastoras

Nuestra única esperanza
nuestro Niño Manuelito
nuestro único regalito
nuestra canción de esperanza

Así son las noches buenas
sin regalos ni juguetes
Papa Noel y sus paquetes
no llegan a las tierras buenas

Así son las navidades
de los niños del Perú:
Flor de Dios ven al Perú
en todas sus navidades.
    






           XXIV

 Marco Antonio Corcuera (Contumazá)
                      
¡Los cholos en la noche navideña
hacen que el niño entreabra sus ojillos,
y escuche los curiosos estribillos,
y lo que vé, parece que lo sueña!

Es el viejo barbudo el que se adueña
de todo el escenario, con sus pillos,
traviesos gestos, entre los tonillos
de caja y flauta, que maestro enseña.

Y es, entonces, la danza que se empeña
en lucir sus atuendos y sus brillos
para llevar aplausos a su peña.

Mientras las chinas cogen sus cintillos
bordando danzas que las embeleña
y las cerca en concéntricos anillos.








¿NAVIDAD, DÓNDE ESTÁS?
                               
                                          Juan Félix Cortés Espinoza (Sullana)

20 de Diciembre:
Las campanas de mi casa
dicen sí dicen no
dónde estará mi ampay
que no lo puedo olvidar.

22 de Diciembre:
Las ventanas de mi casa
dicen sí dicen no
dónde estará el pajarito
que no pudo volar.

24 de Diciembre:
Las horas de mi cuarto
dicen sí dicen no
dónde estará el zapato viejo
que no lo puede alcanzar.

25 de Diciembre
En la celda del cuartelero
dice sí dice no
no entiendo nada
por qué llora mamá.


          
            



YO TENIA UNA NAVIDAD…

                          Jorge Díaz Herrera (Cajamarca)

Yo tenía una navidad con hermanitos,
con cartas en el cielo,
con vecinos buenos…
Mi corazón corría abriéndose de brazos por tus ojos,
por tus manos,
por nuestro nacimiento.
Sin embargo todo se fue poniendo como un campo de
                                                        /yerba que se seca.
Yo tenía una navidad con hermanitos…
El mundo se terminaba en la esquina;
pero hasta ahí la alegría no subía de precio y se la
                                                       /regalaba.
Yo no sabía de los niños incrédulos.
Yo no sabía que el cartero de Dios se olvidaba de las
                                                      / puertas.
¿Recuerdas que yo era alegre como un pajarito?
Pero tenía que ponerse grande el barrio,
el campo,
el parque…
También el cielo tenía que ponerse más alto,
más lejos,
para que yo tuviera navidades de niños olvidados,
de niños que no tienen nada,
ni amor siquiera.







EL NIÑO MANUELITO

Saniel E. Lozano Alvarado (Salpo, Otuzo)
                      
Entre los musgos y shayapes
de su nacimiento,
el Niño Manuelito
mira divertido y contento:
los animales del pesebre,
las luces de colores,
la estrella de Belén,
los pastores del Perú…

Aunque el Niño no puede probar
ni los riquísimos panteones,
ni el chocolate caliente,
ni las deliciosas golosinas,
El dice que está bien
que los cristianos gocen
que en el Perú todos se abracen
y que la paz viva en los corazones.





PEQUEÑOS BOSQUEJOS
PARA FUTURAS ESTACIONES

Carlos Sánchez Vega (Cartavio)

          I
En esta navidad
los niños
querrán jugar
con fusiles eléctricos.
Vestidos de soldados
dibujarán
el rostro de la guerra
pintando
de rojo el universo.

Cuidado!

Los pequeños
terminarán
(jugando)
     con BOMBAS
de
    plástico.




CORAZÓN DE DIOS NIÑO

                                                        Dina Sánchez Baca (Trujillo)
           
Era una senda blanca,
era una senda limpia
con rastrojos de estrellas
iluminando el alma.

En silencio el silencio
se esparcía en el alba
y el Dios niño quedóse
contemplando una malva.

Tanta planta a sus plantas
y en las ramas, los nidos,
aquietando los sueños
se quedaron dormidos.
Corazón de Dios niño
hecho cruz de luceros,
cómo añoran los campos
tus pasitos ligeros.




NIÑITO JESUS

Luis Valle Goicochea (La Soledad, Pataz)

NIÑITO Jesús
te doy un aviso,
y sea en secreto
y muy despacito:
mi mamá te está
cosiendo un vestido,
con orla dorada
de linón blanquísimo,
como para ti
niño lindo, lindo.
Y Clarita teje
blancos zapatitos
que son para ti,
ella me lo ha dicho.

Yo, ¿qué te regalo?
¿Quieres un pollito?




LA NATIVIDAD

                                                José Watanabe Varas (Laredo, Trujillo)


Esta es tu patria, hijo mío,
un establo donde tu madre
                       ya duerme
de regreso a nuestra especie:
                            hasta ahora
ella era un animal mítico: el vientre
                           avanzado
                           y habitado
por Ti, entonces voraz nonato,
que le consumías hasta los huesos.

Soy un hombre añoso, he visto
todo. Sin embargo,
me sobrecoge mirarte, mi recién nacido:
                       a pesar de las madres
todo niño abandonado
sobre la vastedad de una tierra callada.

Tu madre,
muchacha todavía sorprendida
            por Ti, no cantó
una canción de cuna. Mirándote
solo murmuró inacabablemente:
            es espantoso esperar de Él
                            lo que esperan.





              


                                                                       Bethoven Medina Sánchez (Trujillo)

                                                                             
                                                                                  A la memoria de mamá Mercedes
                                                          
                                                                    

Otra vez metido en la botella de mi sombra -madre¬-
la navidad con pasos y tacos monocordes, garúas desplomándose.

El año es un árbol ahogándose desesperado en mi garganta
cántaro irresistible
por la perezosa anciana desde una guitarra.

Volteo la página al tiempo como a un bacalao abierto.

Mi lápiz pie de venado cae endeble
en lontananza del vacío acorralado, quebrado piar
como yo, recuerdas?
en el muelle frente al mar que es la vida
circundado prisma manuable/ deambulante pez en tu corazón,
resbalándome en tus venas.

La navidad es una Srta. que se olvidó el N° telefónico
para llamarme comiendo zanahorias con los conejos,
(me rondas las 24 del 24)

Despiertas la soledad y la espantas con los pollos
su rostro de madera de la que hiciste mi cartilla
para este diciembre sin cuerpo.

Francamente, me acuerdo de mi muerte, viajando pensativo,
y entre hortensias se estira el pabilo de mi infancia.

Construías la estrella para la ventana
y nunca llegaron los reyes magos, ni barcos a mi puerto.

Ya no esperas las notas del colegio que borraste llorando
alegre y de pie sobre tu corazón
y tengo ganas de llorar y salir a caminar sin rumbo
porque el hombre ha perdido su rosa marítima
y con tus cantos no deshojas el cielo.

Tengo pálidos años, L.E. 7572491, universitario, ex alumno tuyo
que mantiene tu fotografía sonriente
rumor de las esteras llamando a pájaros sin especie
la casa de adobe tierno temblor
nuestras ventanas abiertas manos de niños que lloran.

Es Navidad
la vida, entonces, es una carta indeseada bajo la almohada
en tanto diciembre -como un tren- pasa interrumpiendo latidos
tus ojos y su mirar dan golpecitos a mis huesos de yeso.

Jesús debe buscar el trompo extraviado en juego callejero
son las 5.57 pm. hoja de palmera
y saldré a prolongar tus consejos en esta caracola apagada de
la tarde.






                 NAVIDAD
                       Róger Lázaro Ynca (Trujillo)

Ojalá esta vez
que nazca
el Hijo del Hombre
el único pesebre
sea
esta hoja en blanco.














     EL NACIMIENTO

                                                                          Aída Vidal Arias (Pataz)

Con flores, césped y musgo,
mil figuritas de yeso,
muselina, gasa y junetos,
mamita armó un nacimiento.

Bajo un cielo azulino
se extiende verdes llanuras
y en la falda de los cerros
se recuestan las casucas.

Pastores con sus corderos
llegando al portal se ven,
y allá, cerquita, las luces
de las casas de Belén.

Hay quebradas y lagunas,
ríos, valles y montañas,
bosques de verdes palmeras
y palacios y cabañas.

En la puerta del pesebre
se ve un vivo resplandor;
es la estrella que nos dice
que allí nació el  Salvador.

Y Dulce y Divino Niño,
en su camita de paja,
sonríe y es su sonrisa
como un rayo de esperanza.

José y la Virgen lo miran
inmóviles y en suspenso,
mientras la mula y el buey
le dan calor con su aliento.

Y sobre sendos camellos
por tortuosos caminos
vienen los tres Reyes Magos
trayendo dones al Niño.




                 NAVIDAD

                                                               Gerardo de Gracia (Santiago de Chuco)

Navidad,
vienes de nuevo ahora, cuando
Yo ya soy un hombre;
Cuando el sol se va quitando
de mi vida,
porque ya es tarde;
Cuando la sombra ha roto
la ilusión
de la leyenda y la fantasía.
Te hubiese querido ayer
con la primera luz que encendían
los zorzales;
cuando jugaba en mi alma
un niño;
cuando todo era fiesta;
cuando el mundo tenía el color
de las espigas
y por la porfiada fragancia
de las madrugadas.
Yo no te vi jamás junto
a mí
o tal vez tú no quisiste encontrarte
conmigo
por temor a que pudiera pedirte
muchísimos regalos.
En cambio, yo sí hubiese querido
mostrarte
Mi único juguete armado con carretes
de hilo.
Mamá me ha contado mucho de ti:
de tus atavíos,
de tus luces mágicas,
de tu ramo de trinos junto
a la farola
de una luna llena.
Navidad,
por eso quiero que vuelvas
trayéndome la luz que negaste
a mi infancia.
Y trayéndome también,
al finar este año,
un recado de amor para tantos
otros niños
que no tienen a nadie.
No tardes, Navidad.
Mi ser es un zagal que extravió
su flautín
y llora al no encontrarlo.




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